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lunes, 4 de abril de 2011

Punto de mira

Han llegado las golondrinas


como prometió aquel poeta,



ellas trajeron heroínas,



mujeres africanas



que ven de esos pájaros sus guías,



no les han avisado que en España



iban a pasar sus peores días.






Y son ellas las que miran al cielo



Y son ellas las que traicionan al sol



pues vestidas son ellas las estrellas



ellas,



duras como la roca,



oscuras como las golondrinas



solo que ellas no volverán.

miércoles, 12 de enero de 2011

Raúl

Me dicen que no use tu nombre que eso es algo que viola el código no-se-qué, a ti te han violado ya demasiado.
De hecho tu nombre será lo que jamás te habrán quitado.

No sé cómo te sientes, tanto dolor haría a tu corazón explotar, espero, creo que si sobrevives a ésta, el tuyo será de acero inoxidable.

Inocencia robada, que se te cayó desde el cayuco, ¿cuántos años tendrás? ¿26 quizás?.
No entiendo qué te separa tanto de mí ¿el azar?

Espero que dentro de este desierto de edificios encuentres un poco de mar.

viernes, 17 de diciembre de 2010

el cántaro viejo

Antes de contar este cuento aprovecho para felicitar a los migrantes, mañana es su día. Os espero este domingo en la mani del cierre de los CIEs; a las 10 en Legazpi hasta el CIE de Aluche sobre las 13 horas.



Un aguador transportaba todos los días su mercancía en dos grandes cántaros de barro. El cántaro que llevaba a la izquierda era nuevo y lustroso, mientras que en el lado derecho llevaba un cántaro heredado de su padre, y éste lo había heredado de su abuelo. El cántaro viejo tenía algunas pequeñas grietas por las que se escapaba el agua.


Un día, el viejo cántaro, avergonzado de haber perdido en el camino más de la mitad de su contenido, le dijo al aguador:


-Ya soy muy viejo, siento vergüenza de no servir como el cántaro joven que conserva todo el agua que transportas. Te pido disculpas por mi inutilidad y comprendería que te deshicieras de de mí.


A lo que el aguador respondió:


-Viejo cántaro, observa el lado del camino por el que tú pasas. Fíjate cómo está plagado de flores y cultivos, gracias a que cada día es regado por el agua que derramas al pasar.


Nadie pierde su valor por ser viejo o diferente, solo cambia su aportación